lunes, 27 de junio de 2011

Y mañana qué

Al compás de una guitarra vislumbro una serie de recuerdos de infancia. Con la voz de un cante flamenco saco a relucir mis sentimientos y emociones y, con una fotografía de mi infancia, me confirmo el por qué quiero seguir viviendo.

En pocas ocasiones nos encontramos ante una etapa de nuestras vidas en las que parece ser, todo es perfecto. No digo que yo me encuentre en ella. Es más, creo que jamás la encontré. Tampoco me gusta hablar de etapas. Tenemos una cierta manía en clasificar, organizar, catalogar cada instante de nuestras vidas, cada momento y cada situación. La vida es una. Una serie de momentos y sucesos, de decisiones y de crecimiento pero una.
 
En este tiempo he pasado una época diferente. Me ha servido para encontrar gente en el camino, que merece la pena. Descubrir personas interesantes, que aportan más de lo esperado en mi vida y también para deshacerme de todas esas personas que, bajo falsas apariencias de sutiles y sanas amistades, ocupaban en mí algo importante. Claro, todo esto después de descubrir la falsa apariencia anteriormente descrita. Tras situaciones al límite, pasar unos días difíciles y complicados, me realzo en el pensamiento de que lo malo, pasa por algo. También para algo, pero tal vez esta parte sea la más difícil de descubrir.

Me gusta salir de las situaciones difíciles. No por cobardía, sino por intentar descifrar lo bueno que saco de ello. Quizá me ha fallado la compostura ante estos problemas, es posible que la posición tomada no sea la correcta o, de otra forma, no haya sabido enfrentarme a estas situaciones de forma responsable, madura y asertiva. Como bien se dice del flamenco, es la pureza, la rapidez y el carácter marcado lo que más destaco en mí con lo cual, en algunos momentos, prefiero dar largas a los problemas.

Soñando con un presente mejor, sin olvidar el futuro que me hizo llegar hasta aquí y con un presente prometedor. Hoy sigo en mi camino en el cual cada día encuentro más partes positivas, me encuentro más a gusto y además con más fuerzas de seguir adelante. Emprendo un nuevo camino nunca antes vivido. Acechando cualquier oportunidad y aprovechándolas a la vez, sigo escuchando mi risa, mis sentimientos y mis corazonadas para seguir el camino que quiero continuar caminando.

Espero volver pronto. No quiero desaprovechar este último renglón para citar únicamente a un par de personas de las que espero próximamente escribir por aquí. Pablo, Sergio y Noemí. Por un motivo, por otros, pero es unas de las personas por las cuales me gustaría escribir más adelante. Ya veremos.

Deseando lo mejor, disfrutad del verano, del trabajo, de las vacaciones y nos leemos por twitter (@edgarcaberag).

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