miércoles, 20 de julio de 2011

Lucha

Siempre sienta bien reflexionar. En tal caso, debe haber un motivo por el cual pararte a pensar. Coger aire, mirar fijo a un punto y... respirar.
Lo peor de estos momentos, es que puede salir a relucir partes negativas y positivas de tí mismo así como cosas que quizá, jamás pensaste sentir. Puede ser que sientas un cambio en ti, en tu carácter y personalidad o, simplemente, te sirva para tener los pies en la tierra y seguir en la misma dirección.

No recuerdo cuando no me han molestado las situaciones comprometidas o incomodas. No me refiero a estar en un grupo de personas y sentirte mal, o hacer algo delante de personas que después te haga arrepentirte.
Me refiero cuando conoces a personas o te encuentras en situaciones en las cuales no sabes cómo actuar. Tal vez lo más difícil es saber cómo actuar y, tras la acción, resolver la situación de forma victoriosa y positiva para ti mismo. Lo difícil es saber cómo empezar.

Lo que mejor te puede pasar es encontrar a la persona exacta y correspondida para hablar de todo lo que haga falta. Sí, quizá cueste encontrar ese tipo de persona que te haga ver todo lo malo de forma adecuada y sin hacerte daño y a la vez, ayudarte a desahogarte y quitarte la fatiga.
Sigo por Madrid. Me encanta esta ciudad, me lo estoy pasando genial y espero volver.
Yo me bajo aquí por hoy, seguiré ordenando mis ideas, mis pensamientos y mis conflictos mentales. A veces, todo se hace más difícil. Más de lo que parece.

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