Se me ha parado la vida. Todo ha sido absorbido por el fin. Tú te vas, yo me voy, y en medio queda nuestro amor.
No sé qué voy a hacer cada noche sin ti, no sé qué voy a hacer al no ver tu mensaje de buenos días, no entiendo ahora qué pinto en esta vida sin ti. No entiendo qué tengo que hacer, dónde debo ir, hasta cuándo voy a estar así. No entiendo nada, sólo se me antoja tu vida, tu boca, tus caricias. Pero, ¿qué hago yo ahora? ¿Dónde guardamos el amor que nos rodeaba? ¿Dónde quedan nuestros besos, nuestras caricias? ¿Qué hago yo ahora?
Yo me voy, tú te vas. Cada minuto esperaré ese deseo que me embriaga, ese deseo de que al verte lejos de mi, te haga tomar decisiones, actuar y hacer. Te quedas con todo mi amor, te quedas con todos mis besos. Guárdate cada abrazo, cada caricia, cada mirada. Guarda cada noche, cada tarde, cada mañana yendo a desayunar contigo. Guarda cada sonrisa, cada acto de amor y cada locura. Quédate con nuestros más y con nuestros menos, quédate con mi olor, la sensación de tus manos por mi vientre. Quédate, guarda todo ésto y ahora mira a tu alrededor: no, no estoy yo. ¿Qué sientes? Míranos, tanto amor, y tan lejos. Tantos sueños y tanta ilusión se quedan en el camino, detrás nuestro. ¿Y ahora qué hago yo?
Me quedaré sin ti. Me quedo esperando, dejaré que tú me demuestres, hagas y deshagas, crees y elimines, vengas o te vayas. Seguiré, con el corazón destrozado y con la vida totalmente rota, sin saber qué hacer ahora. Te he perdido. He vuelto a perder.
Querer, amar. Vuelve, solo pido que vuelvas, pese a que ahora yo me quedo sin poder hacer nada. Cual muñeco sin piernas, ni brazos ni corazón todo queda en tu mano, en tus deseos, y me quedo aquí.
Siempre fuiste mío.
Recuerda ésto: cada vez que pienses en mi, piensa que estoy deseando besarte, verte y quererte.
Te echo de menos, ya.
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