miércoles, 6 de enero de 2010

La única prisión

Pienso que nacemos con la necesidad de tener una presión. ¿Presión o prisión?. La necesidad del ser humano, de querer compararse con el de al lado, es un hecho normal. Estamos mal y nos fijamos al de al lado, dándonos cuenta de lo feliz que es. Si estamos bien.. da igual, queremos más felicidad, como por ejemplo, aquel/lla que conocemos.

Estoy en un momento de mi vida, por el cual paso una etapa difícil. Nada fácil se hace levantarse cada mañana con una sonrisa. No se hace fácil poner un pie y poder pensar, que hoy todo cambiará y que el destino jugará, por fin, una buena pasada.
En bastantes momentos, no se donde apoyarme, donde poder arrimar el hombro e incluso, a quien poder gritar lo que siento en un momento.

Pasajes grises, historias llenas de melancolías y penumbras. Escasez de felicidad y una menguante sonrisa que día a día, va desapareciendo de mi cara. El bosque está de testigo, el deseo cada día se da cuenta de lo que añoro, los paisajes que voy dejando atrás en cualquier noche por una carretera solitaria saben bien de lo que hablo. Me he vuelto amigo de la noche.

Duros momentos, situaciones difíciles donde la salud pasa a un primer escalón. Ya no es tan importante el futuro, el porvenir y los resultados de mañana. Ahora estoy descubriendo, la importancia del presente y del saber aprovechar hasta el último minuto. Mi única prisión es la vida, por lo único que suspiro cada noche, antes de volar hacía el sueño, es por la recuperación de mi familia. Velas apagadas, ojos tristes y ventanas cerradas que se acercan a las noches que gritan la ausencia de momentos de felicidad.

Solo pido, para esta prisión, momentos de prosperidad y salud para mi familia y el resultado de mis esperanzas: dicha salud y encontrar una persona o descubrir a alguien, que pueda quitar la noche en vilo junto a la ventana mirando la farola. Esa misma farola que está ahí día a día, viendo lo que pasó ayer y comparando (cual ser humano) con lo acontecido hoy.

Permitidme que ahora no sonría. No me importa nada, sonríe tú.

Fotografía: Vía desierta, desconcierto y inquietud en la mirada. Odio o desequilibrio, pero siempre hacía adelante. El dueño absoluto de tu momento, de tu camino, de la senda que has de pasear en cada segundo. Túnez 2009.

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