domingo, 4 de septiembre de 2011

Qué caro es el tiempo

Hoy me dio por recordar. Por querer saber qué fue de aquellas personas que formaron parte en infancia, adolescencia y en mis últimos años. He querido rescatar esas caras, las sonrisas, las miradas de inocencia. La claridad de una vida que está pasando sin darnos cuenta. Seguramente recuerdo de vivencias tomadas por el descontrol de una vida alejada de temores, dudas, inseguridades. Pero con el claro lema de la felicidad, de la despreocupación. 

Te das cuenta de lo que cambia la vida. En muchos aspectos, pero sobre todo en la gente que te rodea. Envidio profundamente a la gente que conserva las personas años y años, y las que han formado parte de su adolescencia. Etapa, para mi, que respeto y la valoro de tal forma, que no quiero perder ni un solo recuerdo jamás. Ya lo escribí aquí. Dejar atrás sentimientos, personas, valores, situaciones, momentos...

No he podido evitar mirar vuestras caras y lanzar un suspiro al aire. Cómo hemos cambiado, ¿eh? Y qué derroteros hemos llegado a pasar cada uno. Qué de cambios en nuestro carácter, en nuestra persona, en nuestra esencia. Es posible que ni me leáis, o que no os deis por aludidos. Pero creo que lo dejo bastante claro.
Echo de menos vivir tantas cosas. Echo de menos tener la despreocupación de saber a quién contar lo que me suceda, la facilidad de poder llamar sin preocupación a cualquier hora por cualquier motivo. Echo tanto de menos las sonrisas tontas, las risas débiles, los paseos absurdos. 

Vidas que no se adaptan a otras vidas. Partes de un rompe cabezas que no se acaba de ajustar. Quizá ahora sea más difícil volver a coincidir. Volver a retomar lo que pasó y ya no es. Jamás se pierde la esperanza por lo querido, ¿no?.
Por otra parte, poca gente tiene la suerte de poder guardar tantos sentimientos y emociones bonitas, preciosas como puedo hacer yo. Poca gente puede hablar de sus amigos de adolescencia como puedo hacer yo. Tal vez esa sea la suerte que ahora conservo. Vana esperanza más. 

Ahora, lo más apropiado que encuentro es un GRACIAS. Aunque no me encuentro ahora mismo, me encuentro un poco loco de sentimientos y con la razón nublada, hay cosas que tengo claras. Seguiré evolucionando, creando nuevas conexiones y desconexiones en mi vida. Al fin de cuentas, conmigo tengo que vivir. Sólo yo puedo salvarme.

El trío inseparable. ¿Recuerdas?

1 comentario:

  1. me encanta tu entrada :)
    te sigo queriendooooooo, aunque no me incluyo aqui, no se de que trio hablas ajajaj
    (LLLL)

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