domingo, 18 de septiembre de 2011

Rincones oscuros

No temas si esta noche mi mirada te dice algo más.
No sufras si ves que en ella, un grito de ayuda pide aliento.
Cuando el amor es sincero, la espera se hace eterna pero nunca imposible.
¡Maldita forma de amar! ¡Maldito mundo!
Detrás de esta sonrisa que ahora ves, todo un mundo aguarda.
Que tú me puedas amar, que yo te pueda acariciar. Que no sea difícil ser sincero.
Lo siento, jamás se me dio bien sincerarme con palabras. Todo lo demás, está fuera de mi control.

Olvida si alguna vez me viste acompañado. Olvida si algún día prometí amor a otra mirada.
Borra con tu sonrisa todo mi pasado. Desvanece con una caricia mi ayer.
Jamás nadie dijo que fuera fácil pronunciar tu nombre en mis labios y a la vez, sonreír.
Estás en mi luna, en mi vida perfecta, en mis mañanas, en mi sueño. Estás en todo mi cuerpo. En mis manos.
Ahora, una, otra vez tu sonrisa aparece en mis recuerdos.
Tu voz me llama. Dices mi nombre y vienes hacia mi. Otra vez me vuelves a besar. Y vuelvo a soñar.

Cuando la luna toma el poder vienes de nuevo para recordarte una vez más.
Con un pincel dibujo un paisaje, ensombrecido por tu figura y la mía.
El mar baña la arena mientras tu mano y la mía permanecen juntas con fuerza.
No pido imposibles, solo decirte te quiero. Que me engrandeces.
Que contigo el mundo pinta como para un niño su primer juguete.
Cada roce con tu cuerpo me parece poco. Detrás de todo el mundo, tú y yo.
Intento volverme fuerte, cada día maldecir a mi desdicha. Pero sin ti nada fue fácil. Tampoco hoy.

Solo queda esperar.
Ese echarte de menos, que va a más. Que se acumulan los días, las semanas, los meses.
Pasan los años. Y ya ves, aquí sigo, luchando por tu amor. Por tu fuerza.
Tu carácter, tu voz, tu cuerpo. La risa, la mirada, tus manos. Tú.
¿Y qué le digo yo ahora a la gente? ¿A quién me atrevo a contar lo que siento?
Nunca un amor sincero bañado en el lazo no correspondido fue sano. Tampoco ahora.
¿Cómo seguir sin tu fuerza que me empuja a caminar por el mejor de los paisajes?

Y así es, como pasa mi día. El tiempo, los meses. Te sigo dibujando imaginando tu aroma.
Tal vez ni yo sé el por qué de todo esto. Tal vez eso sea lo más especial.
Tan especial, como tú. 

Y ahora, mírarme a la cara y llámame amigo una vez más.
Seguro que, una vez más, no hablaré con palabras.
Seguro que, de nuevo mi mirada huirá, para permanecer en el rincón de la desolación.
En un pensamiento. El mío junto a ti. 

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