En ese momento sentí creerme vivo más que nunca. Oír de su voz la unión de palabras que se tornaban difíciles para él. Estaba creciendo, y yo junto a él.
No se da cuenta de lo que puede llegar a transmitirme con su sonrisa. Tal vez los peores momentos pueden curarse con esa cálida sonrisa. Ese guiño que te inunda de felicidad sabiendo, una vez más, que es fuente de cariño y ternura.
Él no lo sabe pero daría lo que fuera por estar más tiempo con él y enseñare a luchar, a ser mejor persona. Verle caer, ver como cambia el rumbo de sus pasos y cae. Recordar con él los malos momentos y así saber qué camino se ha de seguir, a sabiendas que lo que aguarda siempre será un misterio.
Él no lo sabe pero daría lo que fuera por estar más tiempo con él y enseñare a luchar, a ser mejor persona. Verle caer, ver como cambia el rumbo de sus pasos y cae. Recordar con él los malos momentos y así saber qué camino se ha de seguir, a sabiendas que lo que aguarda siempre será un misterio.
Qué dulce se plantea la vida a esa edad. Esa edad en la que en la almohada guarda el olor más intenso de los sueños y de los colores y en la que la felicidad está a cada paso. Cada paso que me gustaría estar a su lado. Pequeños momentos que hacen que la vida valga la pena. Ir a buscarlo a la puerta del colegio, caminar por la blanda arena que lame el mar, una tarde de cine, un sendero en bicicleta o unas vistas hasta el horizonte.
Me tengo que ir y tus ojos se inundan de lágrimas. Esas malditas lágrimas que en los míos presagian un mañana sin ti. Desde donde pueda, te ayudaré a ser feliz. Ser feliz no es otra cosa que dejarte llevar. Ser feliz no es sonreír, no llorar y que todo se vista de rosa. Ser feliz es ser libre, permitirte llorar y reír, caer, tropezar y acertar.
Trabajaré por que te sientas orgulloso de mi y, sobre todo, pequeño, por que sepas que voy a estar aquí cada vez que lo necesites. Cuando tus pasos sean pesados ante el abandono y en tus días alegres por la grandeza de tu fuerza.
Trabajaré por que te sientas orgulloso de mi y, sobre todo, pequeño, por que sepas que voy a estar aquí cada vez que lo necesites. Cuando tus pasos sean pesados ante el abandono y en tus días alegres por la grandeza de tu fuerza.
¿Ves mi mirada? Escoge de ella lo que más te guste, toma lo que necesites y date cuenta de que, desde la distancia, quiero ver como te equivocas, como logras la felicidad y, sobre todo, como vives.
Haz caso a tu corazón y a tu cabeza. Tú construirás tu camino, tú solo vas a estar ante el amor y ante la verdad de la vida. Te vas a sentir acompañado de los tuyos a cada paso pero tú serás fuerte. Tan fuerte, que, te juro, vas a ser feliz. Cueste lo que me cueste.
Haz caso a tu corazón y a tu cabeza. Tú construirás tu camino, tú solo vas a estar ante el amor y ante la verdad de la vida. Te vas a sentir acompañado de los tuyos a cada paso pero tú serás fuerte. Tan fuerte, que, te juro, vas a ser feliz. Cueste lo que me cueste.
Profundo y precioso, ya te lo dije. Las personas que nos importan la educación y amamos a los pequeños recalcamos cada una de tus palabras, al menos yo lo hago :) Te has ganado una seguidora más =P
ResponderEliminar