Debajo de esta fría sábana, me
duelen todas las palabras. Antes de que llegue mañana y tu pensamiento se
decida, vuelvo a ser sincero. Me rodea el deseo de ver tu mundo y olvidar este
absurdo sin vivir que me tiene perdido entre mil rumbos. Me viene el recuerdo de tu voz, la imagen de
tus ojos, el latido de tu sentir y vuelvo a recordar que un día más soy el
mismo que está aquí para ti. Mi locura pasa por el hablar de la gente, ¿Y qué
me importa lo que digan si mi sueño es tenerte? ¿Qué me importa si ahora solo
quiero probar de tus labios cada día?
Déjame que pegue un trago de tu
tormento, embriágate de mi calor. Entra en la verdad de mi mirada, déjate
absorber por mi verdadera ilusión. Pégate a mi voluntad. No me dejes sin
intentar que tu sonrisa sea el sol de mí mañana, no te marches sin que antes
juntos hayamos alzado el vuelo. Te pido a golpe de ánimo que olvides el ayer,
te prometo una sonrisa arrolladora por cada desengaño que hayas tenido. Te aseguro
tocar la luna por cada desaventura, te embriagaré con el más puro azahar cuando
descubras que la luz de mis sueños solo piden que lo nuestro se haga cierto.
Deja que todo pase, date una
oportunidad. Solo quiero regalarte una canción de amor por cada beso tuyo,
pintar de flores tu amanecer, llenar de luz cada castillo que hagamos en el
aire. Deja que las flores que duelen se derritan, que las hojas muertas se
cubran de frio invierno. Deja que llene cada abrazo que grite tu cuerpo, permíteme
sentir todo ser, oye como el presente grita con el nombre de los dos. Que cada
beso que falta de mi boca lleva tu sabor, lleva tu deseo de tenerme, mi deseo
de tenerte.
La primavera puede ser más
radiante sin el miedo al silencio frío de la espera. Mira como mis sentimientos
tienen sueño, sin ti todo tiene sueño y siempre despiertan sin su dueño. Duele
no tenerte a mi lado para sentir el latido de tu corazón, sentir mi cabeza en
tu pecho. Duele cada paso que no das, duele. Deja que mis promesas lleguen, ya
ves que no terminaré hasta mi último aliento que se ata a tu piel. Luna, sol,
vida, luz.
Déjame confesarte por qué
quiero entregarte mi alma, por qué al mirar tu cara todo mi cuerpo baila al son
de tu belleza. Deja que el silencio enmudezca frente a las ilusiones que
recortan heridas. Sabes que las estrellas están con mi querer, y no dejaremos
escapar el tesoro de esta ilusión. Volvamos a dar todo a cambio de la locura de
la vida, que cerca de mi me llama para estar junto a ti. Vuelve a crear en mi
la ilusión del querer, del sentir.
Si te viera un momento, si te
cuento qué siento… Siempre dónde el corazón me lleva es un lago bañado de lunas
y estrellas que siempre que pidas, te darán lo que quieras. Y por más que lo
intento, no dejo de atormentarme, ¿Cómo huir de esta isla si no queda dónde ir?
Me he perdido totalmente, ahora la sombra de tu querer se esparce sobre mi más que
un imperio. Mi corazón, encima de un cascarón sigue rumbo a tus ojos a la
espera de que llegues a comprenderlo.
Solamente tú. A veces sólo te
veo en mis lágrimas, otras en mis sueños pero a pesar de todo, jamás se acaba
mi pensamiento: tú. Me faltas tan adentro que únicamente, este encierro hace que
siga queriendo descubrir junto a ti dónde está la vida, dónde se encierra la
hermosura del mañana.
Me despido. Sigo debajo de mis sábanas con un ligero temblor. Ya ves, un mínimo síntoma de derrota y… me supera. ¿Cómo cambiar ese encierro que llenas de cosas pasadas? ¿Cómo superar el ayer y demostrar que, ahora sí, llegó la hora de alcanzar la total libertad?
Aunque existe otro camino, vas llenándote en mi, va llenándose mi fe al pensar en ti. Perdona que ahora lo vea todo negativo, perdona que ahora mi idea sea tirar por el camino de atrás. Después del tímido aliento de la derrota, todo es no, todo es extraño.
¿Te imaginas mi sonrisa? ¿Recuerdas mis últimos momentos de sonrisas? Siempre han sido pensando en ti.
Me voy, ilusionado, siguiendo solo, así, pensando en ti, deseando que la próxima vez que vuelva a escribir, sea para dar a entender a los lectores que tu felicidad, la provoco yo.
Me despido. Sigo debajo de mis sábanas con un ligero temblor. Ya ves, un mínimo síntoma de derrota y… me supera. ¿Cómo cambiar ese encierro que llenas de cosas pasadas? ¿Cómo superar el ayer y demostrar que, ahora sí, llegó la hora de alcanzar la total libertad?
Aunque existe otro camino, vas llenándote en mi, va llenándose mi fe al pensar en ti. Perdona que ahora lo vea todo negativo, perdona que ahora mi idea sea tirar por el camino de atrás. Después del tímido aliento de la derrota, todo es no, todo es extraño.
¿Te imaginas mi sonrisa? ¿Recuerdas mis últimos momentos de sonrisas? Siempre han sido pensando en ti.
Me voy, ilusionado, siguiendo solo, así, pensando en ti, deseando que la próxima vez que vuelva a escribir, sea para dar a entender a los lectores que tu felicidad, la provoco yo.
La grandeza no consiste en dónde
estamos parados sino en la dirección en que nos movemos. Necesitamos navegar
algunas veces a favor del viento y en otras ocasiones, en su contra, pero
tenemos que navegar y no ir a la deriva, o simplemente yacer o anclar. (Oliver
Wendall Holmes)
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