domingo, 21 de febrero de 2010

La historia de las noches perdidas

Seguimos viviendo, dando pasos por allá donde podemos y superándonos. Seguimos viviendo nuevas historias. Tal vez algunas nos sepan a algo nuevo y tal vez otras nos resulten familiares. Continuamos marcándonos nuevos límites, sintiéndonos más pesados a lo largo de la vida dadas las experiencias y sentimientos que vamos adquiriendo.

Un proceso de creación. Nos inspiramos en nuestras emociones y pasadas aventuras para seguir creando nuevas relaciones con nuestro entorno. Algunas personas en los últimos tiempos han cambiado de ciudad y otras de amigos. Hay gente que ha cambiado de casa y más personas, mudaron los rencores. Eso es avanzar,¿no?
Pintamos los sueños de diferentes colores y con diferentes paisajes, dependiendo de nuestra manera en este preciso momento de querer ver la vida. Reglas y ataduras, todo listo para intentar tener una vida de pintura.

Me escapo de mi historia y revivo la noria. Me he acordado de una persona con la cual me vinculaba una relación más que especial y a la cual mis manos se apoyaron en su pecho. Suspiros y palabras compartidas, sueños y lágrimas compartidas en noches de penumbra y rencillas. Compartimos pensamientos, días y inquietudes. Quizá nos pudo el afán de superación que comentaba anteriormente. Quizá presos de ingenuidad y  inexperiencia de la vida, nos rebañamos de palabras y sentimientos.
¿Qué pasa cuando esa persona por la que tanto apostabas el mismo sol que ves, cambia de hábitos y costumbres y siente la necesidad de prescindir de ti? ¿Qué tipo de entrañas se te deben de quedar después de todo eso? La rabia se produce al pensar los momentos que pasaste y que ya, sin querer entrar en ese pozo oscuro, no se volverá a repetir.

Como un barco que no llega al puerto, sigo navegando y cruzando mares y océanos a la espera de una respuesta a todas mis preguntas. No solo ésta, si no las creadas por una especie de enigma que cruza la ternura y la melancolía. Pensaría que la luna protege pero el corazón se mueve al compás del sabor del recuerdo. Aquí no interviene astros ni cicatrices, simplemente el recuerdo.

Tú, que te hiciste llamar amigo, dudo que puedas leer esto. He hecho lo habido y por haber por poder retomar tu mano y poder tenerte eternamente. Regalarte mi mirada y poder acariciar tu mente pero tu cambio de ciudad, de vida y de situación social ha jugado la mala pasada para mi y parece ser que ha creado la mejor época de tu vida. Dulce resultado para ti, agrio desahucio para mi.
Recordaré las largas conversaciones, las noches de verano y el mirar los dos el mismo camino, el del intento de felicidad y comodidad en la vida junto a un sinfín de emociones.
Aun así, cual beso clavado en un puñal, seguiré a la espera de tu última resolución aun viviendo, mientras tanto en la oscura penumbra de nuestro pasado.


Por último quiero dar las gracias a toda la gente que sigue este blog. Tanto a conocidos, amigos, compañeros y a todos los que os dirigís vía email para darme la enhorabuena. También, de igual forma, mis agradecimientos a todas las personas que caen de forma casual en éste.

PD: Recomiendo el espectáculo de los hermanos "Los Morancos". Un show fresco, dinámico y usual el cual no dejará indiferente. Risas, más risas y mucha guasa con el público. Sublime.
También recomiendo la película "El secreto de Anne".
Este fín de semana, ha sido especial.

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