domingo, 28 de febrero de 2010

La que cosió un vestido y de volantes lo llenó

"30º Aniversario de la consulta popular en referéndum por el cual el pueblo andaluz decidió, en aquel 28 de febrero de 1980, acceder a su autonomía por una vía política que la consagraba como una de las comunidades históricas del estado español y comenzaba su andadura lo que hoy conocemos como Comunidad Autónoma de Andalucía, una de las diecisiete que componen el Reino de España"
La que con una guitarra alegra una fiesta, la que reune a su gente en sus portales. La de los pucheros y potages, la del Guadalquivir y la de los carnavales. La que de gitana se viste en Abril, la de los pueblos blancos, la que con sus dialectos cambia los diccionarios, la de Machado y Lorca, Alberto y su poesía, la de blanca y verde, así es Andalucía . La que en Semana Santa una saeta cantó, la del amor embrujado de Manuel de Faya, la del compás flamenco con guitarra. La que pisando uvas un buen día cojió y se emborrachó. La de Picasso, la que alzó la mano ante la cultura. La de Roció Jurado, la de Lola Flores, nuestra Faraona. La que nacio en el sur del sur, la del mar de nieve, la del campo y la luz.

La que alberga gente con arte, gente que vive el día y trabajadora como la que más. Los que paseando su cultura y encanto, se arrancan ante la primera nota musical al compás de una guitarra. Esa gente con alma de azahar y jazmín, con ojos brillantes encantados por la hermosura de la Alhambra y el Albaicín, de la Torre del Oro y el Palacio de Dueñas, La Mezquita de Córdoba y el patio de naranjos. Así con la Giralda, el Puerto de Santa María, la Hoya de Guadix, Sierra Nevada y el Sacromonte brindan la oportunidad de vivir cada día como el último minuto disfrutando de la belleza de Andalucía.

Donde el amor descubrió su rincón, el sentimiento floreció junto a los rojos claveles y los grandes maestros como Velázquez, Murillo y Picasso.
La tierra donde los olivos dan la bienvenida al sol y a la luna. Donde la familia se reune y deja paso al encuentro y estimación. Gente que escribe letras mirando al valle, estando en un parque con el sol aclamando su presencia y junto a las golondrinas que pasean por los tejados. Caballos que levantan sus patas delanteras para bailar al son del flamenco.
Paraíso donde sus tierras conservan el sudor de su gente. Almas que trabajaron frente al calor por una vida junto a los suyos. Hombres de campo con zapatos de esparto, con yagas en las manos con la esperanza de un futuro verdadero, con estudios y con dinero, pasando fatiga. Esa era la vida, estrecheces y alegrías en la tierra que brilla noche y día con casas llenas de esplendor.
El aire juega con los pinos, con las rosas, con el tomillo, el romero de Sevilla y la manzanilla dejando atrás las penas y la penumbra.

La del toro y el olivo, la de la risa y el llanto.La que vio amanecer... y a mi de niño jugando.
Lo confieso. Soy un enamorado más de esta tierra que en tan poco tiempo, te hace sentir tanto. De esta tierra que guarda tanta historia, tanta cultura de antaño y perlas dialécticas.
Hoy más que nunca, puedo gritar a los cuatro vientos, FELICIDADES ANDALUCÍA.

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