¿Cuántas veces te has sentido algo perdido? Andamos por la vida recordando pasadas experiencias y seguramente, imaginando un futuro mejor. Aunque... me hace mucha gracia el escuchar un futuro mejor en algunas situaciones. No nos damos cuenta de todo lo que nos envuelve, de cada detalle de nuestra vida que no nos hace sentirnos especial desafortunadamente cuando éstos tienen un significado especial.
En ocasiones nos cuesta fijarnos detalladamente en nuestro entorno pero solo cuando tropiezas en tu realidad y descubres las cosas que te hacen vivir cada día, empiezas a vivir.
No quiere decir que todo tenga que ser bueno. No tiene por qué conducirnos todo hacía la felicidad ni nos quiera decir que todo va perfecto. Una vista a tu alrededor te hace ver tus circunstancias, tus pensamientos y tu posición ante la vida. Sólo cuando tienes esa percepción, puedes actuar.
Tus derroteros podrán ser pura desdicha o tal vez una intuición de felicidad pero actúas. Al fin y al cabo, ¿no es la vida una constante evolución, una sucesión de vivencias y recuerdos? El estar presente en tu vida, con la perspectiva amplia de tu situación te hará aprender, seguir tus propios pasos. Tus pasos. Aquellos caminos que deseaste, que algún día quisiste imaginar y seguir y aseguro que también se incluyen aquellos sentimientos de mejora y evolución.
Entonces, lo más difícil podrá ser el saber qué, con quién y dónde. Pensándolo bien, finalmente nunca usaremos la parte técnica y racional sobre las respuestas de estas preguntas para dejar paso a las riendas de nuestra inconsciencia. Aún así, en mis ratos de soledad y total solitud me gusta reflexionar sobre todo ésto y sobre todo aquello que acontece mi vida y todas mis experiencias.
Me gusta sentirme en el camino correcto. Me apetece seguir disfrutando de mis momentos de felicidad que estoy viviendo junto a la persona (o personas) que me apetece. Distancia queda entre la niebla del cielo y del sentimiento quebrante al que te hace conducir los pequeños fracasos que tenemos en nuestras vidas.
El poder ir de la mano junto a alguien especial en tu vida, el saber que vas cuesta abajo agarrado al sombrero del 'yo que sé'. Vivir una situación junto a la esperanza de saber el resultado o lo esperado te hace perder la humildad del corazón: aquel que desea verte en las situaciones más complejas e inesperadas para poder darte otra lección y hacerte dar otro paso más hacia adelante.
No sé si mi boca miente, no sé si el brillo de mis ojos me aguarda una cuesta abajo o si mis sentimientos sólo me deja suplir temporalmente el dolor del después. Vuelvo a no encontrar respuestas a mis preguntas, vuelvo a no saber qué pero que más dará este sin fin de preguntas y casualidades esporádicas que me enfrenta mi pensamiento si después me veo en la situación en la que llevo días sumergido. Sumergido en momentos de revolución sentimental dónde vuelvo a mis deseados momentos de niñez y en los qué te llegas a sentir el más tonto (o 'ñoño') de la ciudad.
Pero qué más dará todo ésto, si tenemos a nuestro lado la sana locura, la poesía en una mirada y el sentimiento más puro y hermoso en un abrazo. Qué más dará el después si el sentirte especial te hace remover todo tu interior hasta tal punto, que te hace sentir lo más importante que tenemos el ser humano: sentirnos vivos.
Yo, ahora, me siento vivo.

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